De princesas desencantadas y príncipes no tan azules; los pintorescos millenials y sus realidades virtuales
De pequeña Larisa se dormía con los cuentos de papá y aunque lo que realmente la hacía dormir no eran esas historias de Cenicienta, Caperusita Roja o la Bella Durmiente, sino sentir la seguridad de su padre junto a ella y aquella voz ronca que entre sueños le daba serenidad porque sabía que el estaba allí siempre para cuidarla. Así creció hasta su adolescencia entre las historias de Príncipes, villanos y princesas, siempre pensando que aquellos personajes que "Dary" los narraba tan emocionantes no eran ni de lejos los chicos de la escuela a los que ahora descubría algo desencantada. Darío creció en medio de un hogar disfuncional, su madre se había separado siendo aún un peque de 7 años y pocas veces vió a su padre hasta los 15 años cuando decidieron que el "niño debía hacerse hombre" con el viejo método machista de los 80 y 90. Su madre una trabajadora del hogar ya con sus 40 años a cuesta, tuvo que buscarse la vida para mantener a su pequeño en vista de las...