La bella Brujilda y el solitario Lord: cuentos cortos de desamor y desarraigo.
La franqueza era una de sus virtudes y es mejor en la vida decir lo que se piensa en el momento adecuado, aunque el otro no siempre lo asimile instantáneamente, en el fondo de su corazón desde que la conoció supo que llegaría ese día y esa hora. Pasaron por su memoria todas las imágenes desde el primer instante en que la conoció semanas atrás. Aquella tarde al entrar por primera vez a su vida, tropezó con su mirada y esos ojos lo encandilaron, había algo incompresible en ese rostro tan bello como la esmeralda, que en su blancura irradiaba el aura de tal forma que no vio nada más a su alrededor. Cada semana de los últimos tres meses se convirtieron en una fugaz visita de segundos frente a la registradora tan solo para mirarla como adolescente que babea por la nueva niña de la escuela. “ Buenas tardes vecino que le doy” , lo recibía con ese acento caribeño tan cantado que sonaba como música para sus oídos y en su interior se decía en silencio: “ Me basta con un beso ...