Tan solo a un click de finalizar la relación afectiva, como si los sentimientos navegaran a la velocidad de la red. Los vínculos humanos y la relatividad del ser.
El Instagram, el Snapchat se convirtieron en el espejo público de miles de adolescentes de la generación Z y los millenials, para exponer sus emociones y estados emocionales como en la época de nuestros mayores fue la plaza pública como el sitio de expresión de la galantería, el buen vestir y los modales. El uso de filtros y aplicaciones que mejoran la apariencia y aspecto del selfie o fotografía retrato, es una de las herramientas más usadas por los nativos digitales.
Pero qué buscan estas nuevas generaciones con la divulgación de su imagen y sentimientos al publicar en la red? Debemos revisar a vuelo de pájaro las teorías del comportamiento humano y su interpretación con el uso de las nuevas tecnologías. Los sentimientos que muchos llamarían AMOR se vuelven banales e intrascendentes porque prevalece la imagen o lo tangible, al compromiso duradero basado en principios e ideales.
Ahora las relaciones superan el modelo clásico que los filósofos descifraron como concepto humano, como lo explicara Erich Fromm en su obra El Arte de Amar. "La felicidad del hombre moderno
consiste en la excitación de contemplar las vidrieras de los negocios, y en
comprar todo lo que pueda, ya sea al contado o a plazos. El hombre (o la mujer)
considera a la gente en una forma similar. Una mujer o un hombre atractivos son
los premios que se quiere conseguir. «Atractivo» significa habitualmente un
buen conjunto de cualidades que son populares y por las cuales hay demanda en
el mercado de la personalidad. Las características específicas que hacen
atractiva a una persona dependen de la moda de la época, tanto física como
mentalmente." Aunque este concepto no ha variado en el mundo occidental, ahora vale más como me veo, que lo siento por alguien. Así podríamos entender que los jóvenes saltan de una relación a otra sin el menor trastorno emocional o peor aún sin vínculos afectivos. "Los celulares ayudan a estar conectados a los que están a distancia. Los celulares permiten a los que se conectan...mantenerse a distancia". Sentencia el filósofo polaco Zygmunt Bauman quien descifra la fragilidad de las relaciones humanas en esta época de hiperconectividad donde es más rápido, menos complicado y sin mirar a la cara, decir un HASTA NUNCA o TERMINAMOS AQUÍ sin el remordimiento del afecto o las emociones que nos dan la vinculación física con la persona.
https://www.youtube.com/watch?v=LcHTeDNIarU
Esta nueva sociedad líquida convierte a las relaciones humanas efímeras, pasajeras y hasta banales; podremos conseguir alguíen más en FB, Instagram o en algún chat de whatsapp tan rápido como hacer un click. Ahora es normal y común que las parejas publiquen en sus redes sus relaciones e incluso graben sus momentos íntimos del sexo para compartirlo con su comunidad virtual, incluso el fin de esas relaciones se expone en las redes (con foto incluída) para que "Mi Comunidad" lo sepa. Quizás en la era de la virtualidad y conectividad de internet eso pierda vigencia en el Time Line de la red que lo difundió a los pocos segundos o minutos, pero es parte del juego.
Las relaciones humanas modernas sufren de una contaminación que absorbe la capacidad racional de la persona que no procesa el impacto de la tecnología sobre su voluntad y cae preso de su banalidad. Entonces hacia donde van los comportamientos de los grupos humanos reales, esos de carne y hueso, que sienten, vibran con sentimientos sanguíenos de pasión por socializar la experiencia de vivir como humanos? Pregunta que debemos hacer cada uno en su interior.

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