La ruta del saber, del gran Buenos Aires a los hemisferios del Sol. Memorias de una Cáncer
Su madre la parió en una noche fría del invierno austral, con esas ventiscas que golpeaban las ventanas de aquel viejo hospital público, que removieron la habitación por la lluvia y la tormenta que sacudía el Gran Buenos Aires. A eso de las 12,55 de la madrugada, con los primeros segundos de la hora 1 del 6 de julio de 1982, explotó el vientre de esa matrona con una fuerza energética que derramo toda la placenta en las piernas sanguinolentas de la parturienta y manchó el blanco impoluto del mandil médico del cirujano, que con su risa a media boca falsamente le dijo a la madre... "Señora en hora buena.... es una morochita blanca como la leche pero rebelde como el invierno..." En realidad el ginecólogo lo que se guardó entre sus dientes era: La puta madre que la parió....me cagó la manta.
Era su segunda cría y había nacido para cambiar la historia de esa familia pequeño burguesa, mas de abajo que de arriba, cuyo padre orgulloso esperaba un varón, pero la vio como a un nene con partes femeninas.... Y bueno la próxima será, te agradezco mi Dios de los cristianos el regalo de la vida.... dijo para su adentros, pero lloró de la felicidad abrazando a la sufrida madre que desgastó su poca energía en el parto. Lloraron los 3 entre los destemplados chillidos de Paola Romina, con las lágrimas parentales. Era un hombre de fe y su creencia, le negaron la posibilidad de dudar de la creación divina.
Así esta pequeña creció entre los colectivos, el ruido porteño de las callejuelas, el humo denso y rancio de las chimeneas, mezclados con la voz sonora de los cafetines y el tango. Así vivió su vida en medio de las necesidades materiales, los alimentos espirituales de su padre, mientras su madre la destetaba con la sabiduría de Dios que su progenitor la alimentaba en sus noches de amor. La pequeña Paola se endulzaba con las historias épicas que su abue Margarita, le contaba entre sus cansadas y envejecidas piernas mientras tejía y descocía los telares de su antigua y sufrida vida.
Así llegó la era del caos y del torbellino cuando a sus 15 años rompió con lo establecido, algo que hirió de muerte a don Anselmo Díaz, aquel cristiano ejemplar pastor de iglesia, que guiaba a su rebaño cada domingo en la comunidad de Avellaneda y Flores, con la admiración y el respeto de sus feligreses. Se volvió anarquista, partió los esquemas de su santo padre y las costumbres sagradas de la familia, lo que provocó la primera pérdida de su vida: su familia.
Ese cambio de giro en su libreto de vida, la reinventó por primera vez a sus 17 cuando agarró sus cuatro trapos, sus viejas desgastadas botas, su gorra y su mate, metió en la valija sus sueños y temores que hicieron más pesada la carga. Pero le importó una mierda, pues comprendió a su corta edad, que el mundo esperaba por ella y no desaprovechará un segundo de este puto universo.
Recorrió medio mundo, se acostó don decenas de hombres, extrajo sus esencias para energizar el desgaste que le restaba la gente que conocía en los caminos de la vida; pero también se nutria del arte, la naturaleza, el aire y los olores, todos los sentidos..... "me embriago de tus frutos universo"... se dijo cuando descubrió que era capaza de analizar a la gente, procesar en segundos y poseer su ADN para reprogramar su existencia, había inventado su propia dieta cognitiva.
Allí curso 3 carreras, se devoró las exactas, los números los cocientes y los inconscientes, los pares y los dispares; finalmente volvió a su aprendizaje y a no dedicar toda su energía y entusiasmo a un sola área de su vida. Finalmente logró cultivar un enfoque de la vida y encontrar todo el talento y magnetismo personal que necesitaba para ver la mayoría de los sueños apasionados que la inspiraban transformado su realidad.
Pero el destino le tenía una treta malvada, apareció ese lobo feroz que la seducía desde niña, aquel de las pesadillas que se convertían en sueños y que llegó disfrazado de varón lleno de carga energética a la que hizo Click. Fue hermoso y descubrió el sexo con amor y el amor sin sexo, bastaba pasear por Corrientes de la mano con su hombre-lobo para ser feliz, aunque no poseían ni un mango para el mate, pero él fue su hierva por años.
Mas sin embargo como todo cuento de hadas sin princesas ni final de perdices, rompieron su sanguíneo corazón por segunda vez en su corta historia, el lobo era realmente un varón semi domesticado, tan humano que la re cagó. Volvió a reaprender y se juró a ella misma que ningún otro espécimen homo-erectus la despellejará las arterias de su músculo vital. Era cual Alfonsina y el Mar.... "por la blanca arena que lame el mar, su pequeña huella no vuelve más, un sendero solo de pena y silencio llegó, hasta el agua profunda"....
Esta Paola y el mar, serán una sola conexión desde entonces hasta hoy, más acuática que terrenal, más sal que cal pero más serena que la mar. Este nueva Paola se transformará en un Ángel Disruptivo Nómada, sanando almas y purificando su espíritu cósmico.
De pronto el ciclo planetario golpeó a Saturno con Uranio y vinieron las plagas y los males sobre este terrenal mundillo mezquino y egoísta; mató a buenos y malos, distanció a propios y extraños y pulverizó sus finanzas; esta nueva etapa rompió nuevamente sus planes y recordó que ningún plan se cumple, sino está alineados los planetas en la esfera correcta y éste, no fue el momentos de cruzar el charco, entonces tomó alas al hemisferios de los soles, cuya mágica realidad le pareció un terreno para nuevas aventuras energéticas, en la que buscará el complemento que Ibérica le negó.
Este Ícaro femenino con sus formas de Valquiria, planeó sobre la ciudad de la nostalgia, la franciscana e hipócrita capital de los suyos y los míos, conocida en la mitología como el Tahuantinsuyo. Algo indígena mestiza de contradicciones, complejos e intolerancias, pero aún tenía seres de luz con la radiación equinoccial.
Entre aquellos entes transeúntes, estaba yo entre Benedetti y Cortazar ..."Yo ya era así antes de que tu llegaras, caminaba por las mismas calles y comía las mismas cosas. Incluso antes de que tu llegaras, yo ya vivía enamorado de ti y a veces, no pocas, te extrañaba como si supiera que me hacías falta".... Así entraste a mi vida, rompiendo la realidad y destrozando esquemas, paradigmas y estereotipos de la clásica fémina, que me vendieron desde chico y de las que me ilusioné, lloré, destrocé y amé.
Dos divorcios, una pequeña gigante de 1,73 de cachetes rosa y mechones dorados del ADN generacional. A medio reconstruir con mi cruz a cuestas, con las 3 cicatrices en la frente de las batallas entre el bien y el mal; entre mis demonios y mis ángeles que se batieron en las Cruzadas de mi vida.
Encuentro casual espontáneo de una muchachita desalineada nada femenina y medio varonil; absolutamente fuera del casillero de las perchas del mercado local, pero que al abrir sus ojos y cantar su potente voz semi ronca, fueron como un golpe de mar, de esos que recibí en los pocos momentos de navegación entre océanos y mares, que meten miedo en el cuerpo y estremecen el alma por su electricidad.
Fue un misil directo al cerebro que atravesó el lado límbico y reptiliano, para clavarse en el neo cortex, pero que sus esquirlas bajaron por mi torrente y llegaron en un lento recorrido entre oxigeno y glóbulos, hasta el motor principal. POM POM.... PUN... shock electro cardiaco de 220 voltios, nada que hacer para mi músculo que ante el primer impulso se ha desestructurado. Mantuve el equilibrio pero tuve que correr urgentemente al doctor GYM, quien entre golpe y golpe, volvieron a darle latidos entre 70 y 98 pulsaciones por minuto; wow... había recuperado el aliento y la presión arterial.

Hermoso 💞
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