La dieta del Gran Gengis Kan, nos alimentó de historias, proteínas y muchos saberes de la Mongolia.
El gran Gengis Kan habría nacido allá en el 1162 y fue el conquistador de gran parte de lo que es China y sus reinos se extendieron hacia euro Asia, unificó a las tribus mongoles de la época y fundó el primer Imperio Mongol, temido por los europeos de la época, Kan fue un visionario aunque sus enemigos lo llamaban el "bárbaro" incluyendo a la cristiandad (era para sus autoridades religiosas católicas, un hereje y representaba el mal) pero lo cierto es que abrió las rutas comerciales de lo que posteriormente sería la Ruta de la Seda".
Y que movía a Kan y sus recios guerreros en el camino por extensas jornadas de meses y años por las estepas de Euro Asia? Nada más y nada menos que la dieta mongol. Llena de muchas proteínas, grasas animales, leche de cabra y otras tantas delicias que producía la tierra. Se imaginan alimentar 3 veces al día a un ejército de 10 mil o 20 mil soldados? Sólo el ingenio y la logística de un genio de Kan y sus lugartenientes, supo diseñar una estructura de alimentación para sus tropas.
Eso implicaba movilizar miles de carretas con bueyes y cocineros que tenían extenuantes jornadas, pues debían preparar la primera comida del día, para su rey y la tropa. Menuda tarea del Master Chef mogol de la época. Hoy en día hubiera ganado todas las estrellas Michelin al mejor cocinero por su capacidad, ingenio y creatividad culinaria.
Además de eso, que al Gran Jefe le guste cada plato en cada comida, eso si era una proeza, pues si no gustaba el menú lo más probable es que el Chef hubiese terminado a manos de su espada, realmente el hombre era un superdotado para satisfacer al Gran Gengis Kan. Lo primero que hace un gran Chef es buscar los ingredientes más frescos y a la mano, complicada tarea si cada semana recorrían extensas zonas y sus provisiones se terminaban con el apetito voraz de los soldados.
Bueno aquí vamos a intentar adivinar en nuestra limitada experiencia, el menú semanal de su Majestad de acuerdo a la historia gastronómica de la actual región de la Mongolia Interior. Cordero entero asado, cordero shabu shabu, morcilla, carne de res secada al aire, bollos al estilo mongol, palma de camello a la plancha y leche de cordero además de yogur.
Con todo ese ejercicio montado a caballo, el peso de la armadura, la espada y las luchas contra el enemigo, debió guardar además de la atención a las "damas con su amor" mucho esfuerzo y por ello el gran Kan, necesitaba mucha energía y claro ahí no había tiempo para dietas, ni nada.
Imaginen a ese personal de cocina, sus jornadas extenuantes, que podrían haber iniciado a las 4:00 a.m. para preparar la mas importantes de las dietas reales y por ello el cordero o la oveja asada, debieron tener el tiempo exacto de cocción en leña, ordeñar a la oveja para el elixir y demás manjares del banquete real.
La carne nutriente de proteína viajaba con grandes rebaños en la expedición y por ello se la movilizaba por la antigua Ruta de la Seda a los países dominados por mongoles, ya que el ejército y todo el personal (entre ellas mujeres y niños) eran parte de esta gigantesca caravana. Un recorrido que según los historiadores eran distancias entre 14 mil y 21 mil kilómetros desde la Mongolia hasta lo que ahora es Turquía, Rumania o republica Checa.
Ya habían desarrollado bebidas calientes como el llamado té de ladrillo, rico en vitaminas y oligoelementos, o el suutei tsai hecho de té de ladrillo, saciaba la sed pero además el hambre, calentaba el estómago en los gélidos inviernos y ayudaba a digestión. Por supuesto el yogur era parte de este extenso menú imperial.
Una de las características de la cocina mongol y china, es el uso de grandes mesas redondas donde la comida da vueltas circulares y los comensales pueden disfrutar de los platillos sin pararse, pero además la carne cruda se cuece en unas ollas de agua hirviendo allí mismo, donde con los palillos uno deposita las carnes crudas de res o de ternera y en segundos a la boca, por su suavidad se deshace en la boca con una exquisitez única.
El ritual de la cinta o bufanda de colores para el invitado o los invitados, es parte de la ceremonia y fuimos parte de aquella fastuosidad, engalanada por una bella descendiente de las estepas mongólicas, que con su delicada sonrisa y voz de colibrí nos cantó una tradicional tonada mogol que nos erizo de pies a cabeza, pues nos trasladó a los campos milenarios de la Mongolia interior y se acogedora gente, que se reflejaba además en las delicias que pudimos degustar en un banquete real y por supuesto a nuestras espaldas su majestad Gengis Kan y sus espíritus guerreros.
Ahora entiendo el porque el gran Gengis además de ser un guerrero exitoso, fue un conquistador de las más guapas y exuberantes mujeres de las zonas conquistadas, que lo recibían a su llegada a la espera de que las enamorara no solo con su porte y donaire de gran luchador, sino con su energía y vigor que le daban los corderos, las ovejas y la leche de cabra, puara proteína.
Bien sabido es que el hombre dejó amores en cada puerto como los marineros, pues sabía vivir y comer, todo un sibarita de su tiempo, un adelantado a su época. Para su suerte no había juzgados de familia o pensiones alimenticias a su descendencia, ya que ninguna fortuna del reino hubiese sido suficiente para cubrir a los vástagos que dejó en sus rutas.
Dicen las malas lenguas de la historia, que el hombre habría tenido 36 mujeres y vaya usted a saber cuantos descendientes, en todo caso buen provecho Gengis, la dieta mongol la más nutritiva que he probado en mis días por este maravilloso país.







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