Primeros pasos en la China milenaria, del arte del pincel a la cultura profunda de Confucio.

Estos dos meses en China han sido un aprendizaje humano y profesional de grandes riquezas espirituales y de emociones encontradas, que se han plasmado en las relaciones construidas con gente cálida, amable y generosa.

Lo hemos vivido el centenar de periodistas de 4 continentes que pisamos las calles y avenidas de este gran país. Las 4 culturas que nos encontramos aquí en el DRC (Diplomatic Residence Compound) del distrito de Jianguomenwai de Beijing, que nos recuerdan la torre  de Babel.

Lenguas árabes, ruso parlantes, asiáticas del sudeste, africanas, francés, portugués, inglés y por supuesto español. Nuestras interacciones se dan básicamente en los recorridos mutuos o actividades compartidas que aprendemos juntos a pronunciar Xie Xie. Un gracias permanente a esta gente generosa y  hospitalaria día a día.

Como los niños de pre escolar empezamos a pincelar los primeros trazos de los jeroglíficos del idioma mandarín con una profesora que tiene la paciencia y sabiduría de Confucio.




Los primeros pasos para introducirnos en la cultura, es saber lo más básico de su lengua y adentrarnos más en su cotidianidad, la de la calle donde lo cotidiano se vuelve imprescindible para aprender de este 
país.

La pintura es inherente a los chinos desde su primera edad, pues desarrollan el arte como expresión de sus valores y principios como pueblo milenario, sus 5000 años lo demuestran. Por ello una profesora de arte y pintura, que además es una talentosa artista plástica se esmeró en sacarnos unos trazos en una jornada de emociones y tinta china.



Confucio fue uno de los primeros pensadores y filósofos de la antigüedad, desde el 500 AC época en la que nació el Confucionismo, que ahora  es una manera de ver el mundo, más allá de un lineamiento filosófico, tiene que ver con la cosmovisión del mundo desde la cultura china que prevalece hasta la actualidad. 

Hay Centros y Templos dedicados a honrar a este gran pensador y el Pekín no es la excepción. Allí centenas de personas entran a rendir tributo al sabio y además los jóvenes con peticiones especiales en su época de exámenes. como parte de una tradición.




"Un hombre de virtuosas palabras no es siempre un hombre virtuoso."
El sabio sabe que ignora. Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro. La naturaleza hace que los hombres nos parezcamos unos a otros y nos juntemos; la educación hace que seamos diferentes y que nos alejemos
CONFUCIO 
 



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