Somos espiados cuando navegamos en internet. El sistema de espionaje revelado por Snowden en el 2014 sigue impune.

"Hay una infraestructura en los Estados Unidos y en todo el mundo que la NSA (National Security Agency), ha construído también en colaboración con otros gobiernos, que intercepta todo tipo de comunicación digital, todas las comunicaciones de radio, todas las comunicaciones analógicas, que cuenta con sensores para detectar y gracias a esta capacidad la gran cantidad de comunicaciones humanas y de ordenador a ordenador, y las relaciones entre dispositivos, que informan de las relaciones entre humanos, se ingieren automaticamente sin objetivo alguno"




Es parte de la entrevista del documental grabado en el 2014 por la periodista Laura Poitras al ingeniero en sistemas Edward Snowden, mientras daba una entrevista a los reporteros del periódico inglés The Guardian en la isla de Hong Kong en una habitación de hotel. El mundo conoció estupefacto gracias a la revelación de esta investigación periodística de los reporteros Glenn Greenwald y Ewen Macaskill, lo que muchos especulaban como el espionaje electrónico de las grandes potencias y que a partir de esa fecha fue un hecho real.

Snowden era trabajador de un contratista de Defensa del gobierno norteamericano llamado Bozz Allen Hamilton, quien lo envió para servir dentro de la NSA como analista de seguridad. En una parte de la entrevista Snowden les explica a los reporteros como deben "encriptar" o encapsular los correos electrónicos, que ellos como periodistas enviarían posteriormente a sus editores en Londres sobre esta entrevista y así evitar el hakeo o interceptación de la NSA y su sitema de espionaje. 

El cineasta Oliver Stone recoje esta historia en el 2016 para producir una película basada en la entrevista realizada por The Guardian y cuenta la historia de este joven contratista que tras su denuncia a los periodistas se auto exilió en Rusia, donde el gobierno de Putin acogió su pedido meses despúes, pese a la guerra diplomática que el gobierno norteamericano impuso a Moscú para presionar la entrega de lo que ellos llamaron un hacker. En el largometraje el personaje de Snowden interpretado por Joseph Gordon, cuenta en primera persona su historia como un chico normal que consigue un trabajo como analista de sistemas y logra penetrar en los sistemas de espionaje electrónico de su gobierno.



Luego del ataque terrorista del 2001 el Senado norteamericano aprobó una polémica ley llamada Ley Patriota que le permitiría al gobierno de Geroge Bush hijo, acceder a información privada de los usuarios a través de la interceptación de toda comunicación digital. Lo grave según la revelación de los reporteros, está en la indiscriminada información que accede la NSA de cualquier ciudadano, sea o no sospechoso de actividad al margen de la ley o considerada como peligrosa para ellos, según interpreta el gobierno americano. Tras las revelaciones de Julian Assange con la difusión de los llamados cables de WikiLeaks, el gobierno norteamericano evidenció que su sistema de seguridad informática es vulnerable y que su credibilidad mundial pierde cada vez más respeto. La comunidad internacional reclama por la privacidad e independencia de los demás países y sus ciudadanos. 

Tres años despúes Snowden sigue viviendo en Moscú bajo la protección del gobierno ruso, sin que los Estados Unidos haya podido extraditarlo; lo cierto es que la revelación deja a las claras que nuestra presencia en la era digital es espiada y no importa por quien o quienes, sino por el hecho en sí.


Nuestra huella digital esta expuesta y no sabemos desde cuando y que se hace con la información personal; lo que ratifica las tesis de los futurólogos como Nicolás Negroponte o Neill Postman con la Ecología de los Medios  #MediaEcology. “La tecnología favorece a ciertas personas y perjudica a otras, hay preguntas que siempre deben hacerse. Así, que siempre hay ganadores y perdedores en el cambio tecnológico. El cambio tecnológico no es aditivo, es ecológico”.

Cada actividad personal que se expone mediante la red y sus herramientas digitales tiene una consecuencia que no podrá ser nuestra nunca más, dejó de pertenecernos para navegar en el mundo virtual y condenados a que muchos desconocidos, en este caso gobiernos extranjeros y sus agencias de seguridad, utilicen de manera indiscriminada nuestra información.

De allí la necesidad de trabajar en la concienciación social de la era digital, donde en este enjambre de contenidos perdemos todos los parámetros entre lo público, privado y el respeto por la dignidad humana.  "El respeto va unido al nombre, anonimato y respeto se excluyen entre sí, la comunicación anónima que es fomentada por el medio digital destruye masivamente el respeto."; define en su libro "El enjambre digital Byun Chul-Han, al referirse a la inexistente privacidad y respeto al otro y su entorno. Si bien la exposición digital de todos los nativos en la red, nos proyecta según como creemos o queremos vernos, el resto de la jauría digital tiene otra interpretación de nuestros contenidos.

De esto se aprovecha el poder como lo denuncia Snowden en el documental y los reportajes de los periodistas del diario The Guardian ya en el 2015, que lamentablemente no ha cambiado y lo más soprendente es que ni los gobiernos del mundo ni los organismos que deben velar por los derechos humanos, han tomado una posición firme ante esta realidad.

Debemos considerar como cambio cultural el comportamiento digital y pensar muy bien antes de construir una historia digital de nuestras vidas, si queremos mantener nuestra privacidad y dignidad como usuarios de la red. 






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