LA CRISIS DE LA INDUSTRIA CULTURAL, LOS MEDIOS Y LA TECNOLOGÍA. EL PERIODISMO CONVENCIONAL O EL NUEVO PERIODISMO PARTICIPATIVO?

Los últimos 20 años el periodismo ha sufrido una transformación en el fondo y la forma, con el
aparecimiento de las nuevas tecnologías y en especial con los llamados medios sociales. Entre 1990 y el
2000 surgen las plataformas web y el Internet entra con fuerza en la industria mediática del periodismo
y en la industria cultural en general, lo que cambia la dinámica del oficio tradicional como se desarrollaba
hasta fines de los 90. La televisión mantenía el formato analógico en su trasmisión y producción de
contenidos, la radio con la tradicional señal de microonda y la prensa escrita despertaba a la world wide
web; el pionero en Ecuador fue el desaparecido diario HOY y fue uno de los pioneros en américa latina.


La web como se conoce hoy www nació en 1995 en los Estados Unidos cuando el Washington Post
puso en el ciberespacio su primer portal www.washingtonpost.com luego le siguieron otros de la región.



El uso de tecnologías para las telecomunicaciones fue probado para la televisión en la primera guerra del
golfo y el ejemplo más recordado fue del periodista  Peter Arnett que transmitió para la CNN en inglés
en vivo y en directo el bombardeo de los aliados sobre Bagdad-Irak, entonces gobernada por Saddan
Hussein. Fue la primera guerra transmitida vía satélite lo que rompió los parámetros de la información
en tiempo real como lo habíamos visto los últimos 30 años incluyendo las guerras de Vietnam, el
conflicto árabe-israelí o la guerra de los balcanes.






En su libro “La modernidad Líquida”, el filósofo y pensador polaco Zygmunt Bauman, hace una crítica
de los medios sociales y de cómo redes como Facebook o Twitter, solo son espacios donde la gente busca
expresarse, convirtiéndose en pequeños comunicadores sin saberlo y en una competencia no profesional
con periodistas en la producción de contenidos.






La radio moderna ha incursionado a este sistema para no perder audiencia y mantener a sus oyentes fieles
a los contenidos de su grilla de programación, pues el usuario puede bajar la programación de sus
programas favoritos.


El aparecimiento de plataformas como Spotify rompieron el mercado de la radio convencional, cuando en
el 2009 en Suecia por un grupo de jóvenes Hackers  para descargar musica gratis fue el origen de lo que
ahora es la plataforma más grande de contenidos musicales con millones de temas y artistas en todo el
mundo, aunque ahora con suscripción.


La radio se enfrenta a nuevas realidades tecnológicas para poder competir en el complejo mundo de la
comunicación digital y de las nuevas plataformas desarrolladas por FB y otras redes; la migración de sus
contenidos streaming (señal en directo por internet) muy usada por facebook estos últimos años le
permitió a la radio ser re transmitida por esa red llegando a todo el mundo, logrando además tener señal
de video y la interacción de sus seguidores.






La prensa escrita pudo interpretar esta nueva era y transformó sus contenidos en las dos versiones: la
impresa y la digital vía web con la gran ventaja de poner de forma inmediata la información generada de
última hora o la llamada “En Desarrollo”. Además el uso de redes como Facebook y Twitter le permiten
cubrir casi todos los espacios en la red, sumándose plataformas nuevas como Telegram en la que algunos
periódicos ya desarrollaron contenidos sin suscripción con los llamados newsletter.


Uno de los avances tecnológicos de la última década es el llamado Podcasts cuya plataforma digital le
permite al nuevo periodista o comunicador generar contenidos de audio en alta calidad HD, que además
es fácil de bajarse a un dispositivo móvil, tablet o PC, lo que le da más versatilidad que los contenidos
radiales bajo el formato de programación regular.


Ese nuevo reto de los periodistas estará sustentado no solo en el uso de las tecnologías y plataformas,
sino que además los profesionales deberán crear sus contenidos desde la realidad de los nuevos usuarios
digitales, tomar en cuenta sus aportes y comentarios; de ellos dependerá el éxito al conectar esas historias con la realidad, porque su credibilidad estará limitada.


Así lo comparte Carlos Rojas Araujo, periodista de opinión de Ecuavisa y columnista de la revista
Vistazo, quien trabajó para El Comercio por más de diez años y fue testigo de estos cambios.
 
Carlos Rojas, periodista de televisión



Los medios tradicionales evolucionaron al cambio tecnológico a inicios de los 2000 pero la inversión en
nuevas tecnologías y la adaptación inmediata de los profesionales no fueron al ritmo avanzado que
demandaba la sociedad actual; sin embargo aparecen periodistas independientes que usan estas
plataformas en especial en la red social Twitter.


Dos ejemplos de lo que podemos leer ahora en redes y que fueron parte del establishment del oficialismo
y la llamada prensa independiente; se trata de los periodistas Andrés Reliche ex editor de la agencia
oficial de noticias ANDES del gobierno anterior y el ex editor de política de diario El Comercio Martín
Pallares.

El primero salió de la agencia cuando se liquidó con el nuevo gobierno y montó su propia plataforma en
Twitter llamada Periodismo en Buseta, en clara alusión al periodismo tradicional; desde esta red
cuestiona al nuevo gobierno y su política con un claro lineamiento al anterior presidente Correa.


  

Podríamos llamarlo periodismo si el personaje en mención se alejaría de la militancia política que
mantiene, pero sus publicaciones lo delatan como defensor de un caudillismo y no de una ideología,
sin embargo para muchos lectores puede ser un verdadero periodista, depende del color con que se vea.







Claramente se desprende su cercanía con el ex presidente y su posición militante de los llamados RC
Revolución Ciudada, nuevo grupo adherente de Correa. Usa juicios de valor y saca conclusiones sin
ninguna investigación previa sino su visión muy personal de una realidad que aunque no le guste,
debería contarla como es y no como su visión política.


En este caso el periodista se aleja, desde mi particular punto de vista de entender el oficio, de una regla
básica del periodismo: independencia y objetividad. Por lo menos esas eran premisas que las aulas
universitarias de las escuelas y facultades de los 80 y 90 se enseñaba.

Al perder la independencia el periodista pierde el mayor y único capital que tiene, su credibilidad
trabajada en años.


El otro caso resulta similar esta vez desde el periodismo de opinión como el editor Martín Pallares,
quien trabajó por largos años en diario El Comercio y en la década pasada fue uno de los comunicadores
más atacados por el gobierno en sabatinas por el presidente de entonces, cadenas diseñadas con
dedicatoria por la SECOM y los hermanos Alvarado. La salida de Pallares fue precisamente por usar su
cuenta personal de Twitter para contestar los ataques de ese régimen, lo que compromete su estabilidad
y posterior salida del periódico. En un malhadado hecho los directivos de El Comercio justificaron su
salida con el argumento de de qué Pallares se salió de su línea editorial.


En ese momento Pallares decide incursionar en el periodismo independiente y se asocia con otros
colegas como José Hernández ex editor del mismo diario y también atacado por Correa y forman el
portal de investigación 4Pelagatos.




Desde esta cuenta de Twitter se enlaza sus investigaciones al sitio web desde donde construyen
investigaciones de casos polémicos casi todos relacionados a la época correista, sus ex ministros
colaboradores y cercanos a Correa; esta plataforma entró en gran controversia en los últimos años
de ese gobierno que no pudo silenciarlos porque la LOC (Ley Orgánica de Comunicación) no podía
regular los medios sociales, el internet ni las redes en general.



A menudo se enfrenta al ejército digital de Correa (Troll center) decenas de cuentas falsas que apoyan al
ex presidente y que atacan a éste y otros periodistas por su posición contra Correa, pero además por sus
publicaciones. Allí se desprende el desequilibrio de Pallares al caer en el juego de los Troll y usar su
mismo lenguaje agresivo. El periodista podría perder su credibilidad ante su propia comunidad de
Twitter (89.300 seguidores), sin embargo no repara en sus juicios y adjetivos para enfrentarse a estos
perfiles falsos.




Conclusiones.-
El nuevo periodismo en la era digital tiene el reto de crear una generación de informadores no solo en el
manejo de las nuevas plataformas digitales y los nuevos medios, sino que además re diseñar sus
propuestas desde la realidad del lector, oyente o televidente que tiene el mismo acceso a estas
tecnologías pero sin la preparación académica y la formación, lo que lo hace un actor de la industria sin
serlo, porque los consumidores de contenidos informativos no disciernen entre lo veraz, lo real o
contextualizado.

Las nuevas herramientas sirven igual a profesionales o usuarios digitales comunes, la diferencia está en
la capacidad intelectual de los comunicadores y periodistas para mantener una línea de crítica al poder
de turno, de un lado social y comunitario; en la calle, los barrios o la comunidad es donde está la
verdadera materia prima para buenas historias; en lo cotidiano de las urbes, el café de la esquina o la
plaza pública.


En estos tiempos de herramientas tecnológicas y plataformas digitales, el periodista profesional
enfrenta retos relacionados con la ética y los principios del oficio; su mayor capital -la credibilidad- está
en riesgo y me temo que no todos están conscientes.  

Bibliografía.-










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