La mente límbica contra la mente cerebral: el gran choque de dos titanes en mi cabeza

La noche era fría y el día lluvioso daba un entorno místico y de pesadumbre aunque su espíritu estaba fortalecido por la fe y la esperanza, a pesar de las duras condiciones que cargaba en su mochila personal (la historia de vida pesa como la cruz de la Pasión). Como los últimos días él pendiente de ella y ella pendiente de solucionar el día a día tan ausente de él, pero era la única forma de estar a su lado porque ella representaba la fuente catalizadora de energía para seguir con vida.

La recogió en la estación de bus aunque ella le advirtió que no era necesaria su presencia para no gastar dinero en el taxi, podía arreglarse sola como lo había hecho siempre antes de que él irrumpiera tan abruptamente en su destino. Sin embargo la espero como lo hacía un niño a la salida de la escuela a su amor platónico bajo el sol o la lluvia, para simplemente acompañarla hasta la puerta de su casa; se había acostumbrado a ser feliz con casi nada, con las cosas sencillas mundanas y hasta rutinarias.

En el taxi ella no terminaba de hablar y hablar contando la historia de su día: "bueno mira chico, caminé cuadras de cuadras oiste? No está mal el trabajo pues tengo que vender un poco e´vainas diarias para de allí cobrar un porcentaje además del sueldo mensual...que te parece?". El la oía sin escuchar como a veces le ocurría observándola de pies a cabeza, cada milímetro de su cuerpo, su cabello, la expresión de su rostro al hablar y esa expresividad de todo su cuerpo; eran parte del descubrimiento de esa mujer que cada día llenaba un porcentaje más de alegría en su bodega de afectos.

A la nueva cita de trabajo llegaron con tiempo y él aprovechó para acercarse donde un conocido para hacer tiempo mientras la Nena sería entrevistada en una potencial propuesta laboral que parecía muy buena como en efecto lo fue. Pasaron unos minutos y ella le escribió que no se preocupara que se demora y es mejor que continúe su día ya que podría demorar con las puebas que daba ese momento. El le respondió inmediatamente desde su lado límbico con la amígdala, enviando micro particulas sensoriales en milésimas de segundos "Te puedo esperar amor", que en su diccionario afectivo se traducía en: te espere toda la vida hasta que te encontré, puedo esperarte ahora el tiempo que sea necesario.

Se acercó a un pequeño café donde ordenó varios documentos de su actividad mientras se inyectaba su dosis de cafeína -expresso cortado sin azúcar directo a la vena- como lo hacía desde los años universitarios; pasó el tiempo y le dijo que la esperaría en la cafetería con traquilidad para q ella retome fuerzas y alimente su humanidad porque el frío calaba los huesos. Varios minutos despúes llegó ella y su primera reacción fue cubrirla con una chaqueta para evitar que el viento helado que transitaba la calle la envolviera primero -siempre tuvo esa mala maña de proteger a los seres que amaba sin consultar primero si ellos lo veían bien- pero su reacción fue desde la memoria emocional.

Fueron buenas noticias porque el trabajo era muy bien remunerado y era lo de ella: atender personas en situación vulnerable, ayudar a salvar vidas lo que siempre fue su perfil, pero claro requería de horarios extendidos y sobretodo de jornadas nocturnas y habría que ver que diría el padre de sus hijos ya que él "colabora con el cuidado de ellos" cuando mamá esta laborando. La duda rondaba su cabeza y no había expresión de felicidad en su rostro, lo que para él fue extraño pues el estaba realemente dichoso al saber que ella por fin lograría su meta de vincularse a su profesión en tan pocos meses de haber llegado.

Habló largo con el padre y el aceptó colaborar porque reconoció que era una excelente oportunidad para la madre de sus hijos, la conversación telefónica transcurría en modo venezolano, idioma que él estaba entendiendo pése a que los términos eran diferentes pero siempre graciosos; además que ella lo hablaba tan lindo que ni sus regaños o tonos de voz de enfado sonaban grotescos. Nuevamente tuvo una reacción de protección sentimental  -ataque emocional- ofreciéndole sus mejores oficios para quedarse con sus hijos mientras ella estaría de guardia el día que sea, la hora que sea; éstas respuestas inmediatas a los pensamientos hablados de su "Enfermera" , a ella la dejaban una sensación como de duda, pero él lo hacía porque su corazón de papá adoptivo y sobreprotector superaba su racionalidad, aunque en verdad haría cualquier cosa para que ella logre sus metas.


Tenían que encontrar las oficinas del empleador que en la mañana le abrió las puertas para ganarse la vida en la calle golpeando puertas y ofreciendo productos, pero su contacto quien la relacionó desapareció desde la mañana y no tenía ni la dirección ni el teléfono; tomaron un taxi y la búsqueda fue algo desesperante por la hora, el caos del tránsito y más por la falta de información, pues navegaban sin brújula y sin rumbo cierto; de una avenida a una calle y de este a oeste, la muchacha estaba asustada porque era su segunda opción si la doctora no la contrataba de forma definitiva y no quería cerrar esa puerta; tenía entre sus cosas el carpeta de productos, un chaleco institucional y la lista de pedidos de algunos clientes que logró la mañana, entonces su responsabilidad era entregarlos. 

Por fin dieron con la dirección y ella bajo presurosa a entregar el material y hacer cuentas del mismo, mientras él nuevamente la esperaba abajo en la noche fría y brumosa en un barrio de la ciudad que no le daba seguridad. Pasaron los minutos y transitaba la calle de esquina a esquina, repasando las acciones del día y de cómo esta extraña mujer que conocía apenas 9 semanas, se había convertido en algo tan importante y necesaria en su vida que parecería conocerla de toda la vida; del porqué sus emociones caminan al rededor de ella y su imaginación lo llevan a crear falsas espectativas de una realación real, verdadera y que sea definitiva. 

De pronto ella le escribió  y le dijo que demoraría, el insitió en quedarse abajo de la única forma que podría decirlo -te espero como te he esperado toda la vida- en ese maremagnun de sentimientos que afloraban cada vez que interactuaba con ella.



"Cuando estamos dominados por el anhelo, trastornados por el amor o retorcidos de temor, es el sistema límbico el que nos domina"; recordó esta frase que la leyó en un texto y se convirtió en ese momento una frase lapidaria para su situación afectiva.

El la veía como lo más hermoso que le ocurrió luego de muchos años de tropiezos caída y golpes, tenía terror de perderla sin apenas haberla tenido, es esa sensación de alcanzar tu puerto pero ahogarte en la orilla; entonces caminó a pie en la gélida y solitaria noche en medio del bullicio de esta extraña ciudad que lo agobiaba, hasta llegar a su casa mirando al pavimento en búsqueda de respuestas porque de tanto mirar al cielo para escuchar a Dios solo oyó el sonar de la lluvia y las nubes grises del invierno.

Quería tanto a esta hermosa mujer que dudaba si era cariño o amor, ese amor que nace de la necesidad de ser importante para alguien y que ése alguien lo viera con los mismos ojos que lo veía él; pero la cosmovisión de su vida era totalmente diferente a la de ella: más fuerte, cerebral y hasta fría, porque él aún la veía distante y la sentía ajena y no porque en realidad ella le pertenecía a otro hombre, sino porque en realidad su pasión por ella desbordaba su inteligencia emocional. "Lo más misterioso para la comprensión del poder que tienen las emociones en la vida mental, son esos momentos de apasionamiento de los que luego, una vez calmada la tormenta, nos arrepentimos; la pregunta es por qué nos volvemos irracionales con tanta facilidad".









  



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